

Creo q ahora mismo nos sentimos como esos chavales, impacientes tras el largo invierno (más de 6 años!), ante el carrito de los helados con el que Billy nos deleitará. Conocedores de todos los sabores con los que gozamos en el pasado: dulces, amargos... Deseando repetirlos de nuevo. Pero sobretodo expectantes por probar las nuevas mezclas que nos traera nuestro heladero favorito.